TE ACOMPAÑARÉ
a través de correos con herramientas y el apoyo que necesitas para transformar el dolor en una fuente de fortaleza, que te permita encontrar un nuevo propósito que te ayude a sanar y honrar la partida de tu hijo o hija
TE ACOMPAÑARÉ
a través de correos con herramientas y el apoyo que necesitas para transformar el dolor en una fuente de fortaleza, que te permita encontrar un nuevo propósito que te ayude a sanar y honrar la partida de tu hijo o hija
Tras la muerte de mi hijo Deilengert, el dolor profundo se apoderó de mí. La tristeza, la rabia y la impotencia de perder a una parte tan vital de mí misma me dolía demasiado. Durante ese tiempo, me sentí perdida, rota y sin propósito.
Fue en medio de esa oscuridad, con todo el dolor en mí, cuando me aferré a la fe que terminó dándome la luz que buscaba. No fue algo fácil ni inmediato, pero en los momentos más difíciles, sentí a Dios, y fue Él quien me dio la fuerza para seguir adelante. Aprendí a confiar en Su amor y en Su plan para mi vida, aunque entonces no entendiera todo lo que estaba pasando. Me ayudó a liberar mis emociones atrapadas, enfrentar mi dolor y reconectar con mi esencia. A través de Dios, logré encontrar mi paz interior y descubrir las herramientas que me permitieron seguir adelante.
Hoy, quiero compartir contigo todo lo que aprendí en este proceso. Sé que el dolor puede parecer abrumador, pero quiero que sepas que, a través de la fe en Dios y del autoconocimiento, es posible encontrar paz, propósito y sanación. Las herramientas que descubrí me permitieron continuar, y me encantaría compartirlas contigo para que puedas encontrar también tu camino hacia la sanación.
Tras la muerte de mi hijo Deilengert, el dolor profundo se apoderó de mí. La tristeza, la rabia y la impotencia de perder a una parte tan vital de mí misma me dolía demasiado. Durante ese tiempo, me sentí perdida, rota y sin propósito.
Fue en medio de esa oscuridad, con todo el dolor en mí, cuando me aferré a la fe que terminó dándome la luz que buscaba. No fue algo fácil ni inmediato, pero en los momentos más difíciles, sentí a Dios, y fue Él quien me dio la fuerza para seguir adelante. Aprendí a confiar en Su amor y en Su plan para mi vida, aunque entonces no entendiera todo lo que estaba pasando. Me ayudó a liberar mis emociones atrapadas, enfrentar mi dolor y reconectar con mi esencia. A través de Dios, logré encontrar mi paz interior y descubrir las herramientas que me permitieron seguir adelante.
Hoy, quiero compartir contigo todo lo que aprendí en este proceso. Sé que el dolor puede parecer abrumador, pero quiero que sepas que, a través de la fe en Dios y del autoconocimiento, es posible encontrar paz, propósito y sanación. Las herramientas que descubrí me permitieron continuar, y me encantaría compartirlas contigo para que puedas encontrar también tu camino hacia la sanación.